El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y el canciller Bruno Rodríguez Parrilla rechazaron categóricamente este lunes la acusación emitida por la justicia de Estados Unidos contra el líder de la Revolución Cubana, el general de ejército Raúl Castro Ruz. El Gobierno cubano calificó la acción legal como un intento desmedido e infundado para justificar el embargo económico que Washington mantiene sobre la isla desde hace más de seis décadas.
La imputación de la justicia estadounidense vincula al expresidente cubano con una presunta conspiración para cometer asesinato en primer grado, relacionada con el derribo en 1996 de dos aeronaves de la organización «Hermanos al Rescate», las cuales ingresaron al espacio aéreo de la isla tras reiteradas advertencias de las autoridades locales.
Reacción del Gobierno cubano
A través de su cuenta oficial en la red social X, Díaz-Canel tildó el proceso judicial de «maniobra de vestidura legal» motivada por sectores anticubanos con fines electorales en el estado de Florida.
«La repudiable acción contra el General de Ejército esta mañana en un patético circo miamense, con trasfondo electoral, no tiene, ni tendrá jamás, el más mínimo sentido jurídico y mucho menos práctico», aseveró el mandatario cubano.
En la misma línea, el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, fustigó la medida y la definió como un reflejo de la «podredumbre política» de grupos radicales en el sur de Florida, a quienes acusó de manipular el sistema político estadounidense para obtener réditos financieros y mantener políticas agresivas contra el pueblo cubano.
Hasta el momento, las autoridades cubanas sostienen que las imputaciones forman parte de un «castigo colectivo» y reiteraron que las acciones judiciales no alterarán la postura soberana del país caribeño frente a las presiones internacionales.






