En el marco de las Reuniones Anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI), el vicepresidente Sectorial de Economía de Venezuela y gobernador ante el organismo multilateral, Calixto Ortega Sánchez, presentó el balance macroeconómico y las perspectivas del plan de reactivación del país. Durante su alocución, el funcionario destacó un ciclo ininterrumpido de 22 trimestres de crecimiento productivo y oficializó el reencuentro de la delegación venezolana con la arquitectura financiera global.
El plan económico presentado ante los organismos multilaterales se fundamenta en un esquema técnico estructurado en cuatro ejes clave:
- Crecimiento productivo y generación de divisas: Impulso de la producción en las áreas de hidrocarburos y minería para elevar el flujo de divisas e impulsar un desarrollo equilibrado.
- Inversión fiscal e infraestructura: Asignación de los ingresos públicos hacia la rehabilitación de los servicios básicos prioritarios y la atención social.
- Estabilidad macroeconómica y reinserción financiera: Control de la inflación para mantenerla en el rango de dos dígitos, adecuación del sistema bancario nacional y reestructuración de la deuda externa con miras a restablecer la confianza crediticia internacional.
- Eficiencia operativa: Simplificación de trámites administrativos para reducir burocracia y agilizar el dinamismo comercial interno.

Diversificación y soberanía alimentaria
Durante la presentación, Ortega Sánchez enfatizó que la actual etapa de expansión económica se diferencia de ciclos anteriores por una mayor diversificación en sectores clave. Destacó de forma particular el sector agroalimentario, donde la oferta interna depende predominantemente de la producción agrícola e industrial nacional en constante crecimiento.
Hoja de ruta para el fortalecimiento del bolívar
En materia monetaria, el Ejecutivo ratificó que el objetivo prioritario consiste en la consolidación del bolívar mediante la disciplina fiscal, la expansión del aparato productivo y la acumulación de reservas internacionales.
La hoja de ruta prevé un proceso gradual de remonetización con la meta final de cubrir el 100% de las transacciones operativas internas en moneda local, confinando el uso de divisas convertibles únicamente a las operaciones de comercio exterior e intercambio internacional.






