Trump defiende su acuerdo energético con Putin frente a las críticas del Congreso y de Ucrania

Donald Trump defiende el acuerdo con Vladimir Putin para importar diésel ruso a EE. UU.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió este lunes el acuerdo energético alcanzado con su homólogo ruso, Vladimir Putin, mediante el cual Moscú suministrará millones de toneladas de combustible diésel al mercado estadounidense y global. Ante el descontento de diversos sectores políticos, el mandatario aseguró que tomó la «decisión correcta» en beneficio de los ciudadanos de su país.

A través de sus redes sociales, Trump justificó la medida argumentando que la Unión Europea ha desembolsado históricamente grandes sumas de dinero a Moscú por concepto de hidrocarburos. «La Unión Europea pagó a Rusia 250.000 millones de dólares por energía, y los medios de comunicación no quieren ni oír hablar de ese tema», afirmó el gobernante, concluyendo con su habitual lema: «¡Siempre, Estados Unidos primero!».

Cuestionamiento legislativo y rechazo internacional

El anuncio, calificado inicialmente por el propio Trump como un pacto «trascendental», ha generado una rápida reacción en el Capitolio. Un grupo de senadores demócratas y republicanos instó al mandatario a dar marcha atrás, advirtiendo que la medida podría vulnerar la legislación vigente que prohíbe las importaciones de energía rusa mientras continúe la ofensiva militar en territorio ucraniano.

Por su parte, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, expresó un firme rechazo al pacto, al que calificó como un «regalo» que permitirá a la Federación Rusa obtener financiamiento para sostener el conflicto bélico iniciado en febrero de 2022.

Detalle de los envíos de combustible

Según los términos expuestos por la Administración estadounidense, el plan contempla:

  • Suministro inmediato: Más de 300.000 toneladas de diésel destinadas al mercado estadounidense e internacional.
  • Proyección a corto plazo: El envío de 500.000 toneladas adicionales durante el mes de noviembre.
  • Segunda fase: Una entrega posterior de 1.000.000 de toneladas de combustible.

A pesar de las presiones internas e internacionales, la Casa Blanca mantiene su postura de priorizar la estabilidad energética y el abastecimiento del mercado interno estadounidense.

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