Especialistas e historiadores se dieron cita en el Panteón Regional del Zulia para analizar la vida, la destacada trayectoria militar y el enigmático paradero de los restos del prócer zuliano, general José Escolástico Andrade, en el marco de la disertación titulada «El nicho número 4».
El encuentro, coordinado por el programa Personas Consagradas del Zulia (Peconzul) de la Secretaría de Cultura del Gobierno Bolivariano del Zulia, fue liderado por el conferenciante Reinaldo Montiel Rivera y el cronista de Los Puertos de Altagracia, Julio César Franco Olivares.
Hitos de una trayectoria independentista
Durante las ponencias, los expertos repasaron la participación de Andrade en hitos fundamentales de la emancipación americana, tales como:
- Las batallas de Boyacá, Carabobo, Junín y Ayacucho.
- Su liderazgo en campañas militares dentro de la Cordillera y el estado Trujillo, así como su actuación en la Guerra Federal.
- Su rol como fundador del Cuerpo de Policía de la Provincia de Maracaibo —actual Cuerpo Bolivariano de la Policía del Estado Zulia—, instituido por decreto el 23 de noviembre de 1842.
Asimismo, se ratificó que su nacimiento tuvo lugar el 18 de enero de 1782 en Los Puertos de Altagracia, sustentado por la tesis con mayor peso documental. También se examinaron documentos recientes, como una carta descubierta en Ecuador en 2013 sobre la histórica reunión de Guayaquil, para esclarecer su presunto rol como edecán de Simón Bolívar.
El misterio del «Nicho Número 4»
El eje central del debate giró en torno a la incertidumbre sobre el paradero real de sus restos mortales, un vacío historiográfico que actualmente impide su incorporación formal al Panteón Regional.
Al respecto, Montiel Rivera señaló que profundizar en la figura de Andrade representa un auténtico «rompecabezas histórico» que desafía la memoria colectiva regional. La jornada concluyó con un repaso genealógico que conectó su legado familiar —que incluye al expresidente Ignacio Andrade Troconis— con descendientes contemporáneos, como la artista plástica Magda Andrade.






