El presidente Rodrigo Paz oficializó el fin del subsidio tras la aprobación de un crédito del FMI por 1.900 millones de dólares. Los recursos ahorrados se reorientarán a obras públicas.
En una medida de gran impacto para la política fiscal de la nación andina, el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, anunció este viernes la eliminación definitiva de la subvención al diésel en todo el territorio nacional. La decisión se hace efectiva de forma inmediata y responde a los compromisos asumidos por el Ejecutivo ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) para la obtención de un financiamiento estratégico.
«Hemos tomado la decisión de que desde hoy el diésel nos costará lo mismo que nos cuesta comprarlo afuera. No podemos comprar caro para vender barato para que unos cuantos se lo roben», aseveró el mandatario en un mensaje grabado y transmitido en cadena nacional de televisión.
Un giro fiscal atado al financiamiento internacional
La medida adoptada por el gobierno de centroderecha de Rodrigo Paz ocurre tras la aprobación por parte del Congreso boliviano de un paquete crediticio por 1.900 millones de dólares otorgado por el FMI. La eliminación de los subsidios a los combustibles y la reducción del déficit fiscal figuraban como condiciones centrales estipuladas por el organismo multilateral para la estabilización de las finanzas públicas.
Asimismo, la administración nacional prevé que esta acción abra las puertas a nuevos acuerdos de cooperación y apoyo financiero con otras instituciones multilaterales como el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Reorientación del gasto hacia la infraestructura pública
Durante su alocución, la máxima autoridad boliviana aclaró que el capital estatal liberado tras el cese de la subvención ya no financiará distorsiones de mercado ni contrabando, sino que ingresará de manera directa al presupuesto para la construcción de infraestructura pública prioritaria, incluyendo escuelas, centros de salud y redes viales.
El mandatario enfatizó la encrucijada del modelo económico nacional al resumir la decisión bajo la consigna: «Subvención o futuro», marcando una ruta de reestructuración para la economía boliviana en los próximos años.






