Luis Vicente León considera que se debe evaluar con prudencia el nuevo acuerdo petrolero entre Venezuela y EE. UU.

Analiza con el economista Luis Vicente León las implicaciones económicas, financieras y los retos operativos del nuevo acuerdo petrolero entre Venezuela y EE. UU.

El economista y presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, aseguró que el reciente acuerdo petrolero entre Venezuela y Estados Unidos debe evaluarse «con prudencia» debido a las altas exigencias de inversión que demanda el proyecto para su materialización.

Durante su análisis, León destacó las motivaciones geoestratégicas de ambas naciones. Por un lado, Estados Unidos enfrenta un escenario con reservas estratégicas en niveles mínimos y costos elevados de gasolina previo a un proceso electoral presidencial. Por el otro, Venezuela requiere con urgencia ingresos petroleros para sanear su economía y captar capital extranjero que garantice la recuperación del sector.

Claves financieras y tributarias del pacto

El especialista indicó que los beneficios reales para el país dependerán estrictamente de los mecanismos de implementación. Recordó que EE. UU. contemplaría quedarse con el 55% de la producción efectiva, tanto en su rol de accionista como por el derecho de adquirir crudo a costo preferencial, un detalle que aún permanece opaco en la divulgación oficial.

Asimismo, cuestionó la definición exacta de los costos de producción cuando el comprador es, al mismo tiempo, el accionista mayoritario. Según explicó, si gran parte del crudo se entrega a costo y no a precio de mercado, el ingreso reportado se comprime, afectando de forma directa los tributos nacionales como el impuesto de hidrocarburos y el Impuesto Sobre la Renta (ISLR). Los montos anunciados de recaudación fiscal, a su juicio, solo coinciden si se valoran los hidrocarburos a precios internacionales.

Retos operativos y el impacto tecnológico global

Más allá del ámbito financiero, el experto enfatizó la magnitud operativa que exige intervenir en 17 campos petroleros, muchos de ellos de tipo greenfield en la Faja Petrolífera del Orinoco. Este despliegue obliga a reconstruir mejoradores, sistemas de dilución, poliductos, terminales marítimos y una infraestructura masiva de generación eléctrica dedicada que transformará la ecuación energética de las regiones involucradas.

En paralelo, vinculó el proyecto con el contexto tecnológico mundial y la creciente demanda energética impulsada por la Inteligencia Artificial (IA). Los centros de datos globales buscan nodos energéticos gigantescos, por lo que un país capaz de resolver la generación de energía a escala podría atraer inversiones masivas que trascienden el ámbito exclusivamente petrolero.

Finalmente, León recordó que los impactos de este convenio no se reflejarán a corto plazo, ya que el procesamiento de crudo extrapesado requiere madurar entre cinco y diez años, y el capital anunciado representa actualmente una intención de inversión y no un desembolso efectivo.

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