El lago formado por un deslizamiento de tierra en la frontera entre Nepal y China comenzó a desbordarse este viernes, elevando la tensión y poniendo en grave riesgo a las zonas previamente devastadas por una inundación repentina.
Las catastróficas inundaciones del pasado miércoles, desencadenadas por el derrumbe de un glaciar, cobraron la vida de 489 personas en Nepal y cinco en el Tíbet chino. Asimismo, las autoridades registran cerca de 1.000 desaparecidos en ambas naciones.
El torrente inicial de rocas, hielo y escombros descendió por los sistemas fluviales del Himalaya y bloqueó el cauce, formando un embalse que acumuló más de 2,5 millones de metros cúbicos de agua antes de verterse hacia el río Bhotekoshi. Testigos y residentes locales huyeron hacia terrenos elevados tras escuchar las sirenas de alerta, mientras los equipos de rescate suspendieron temporalmente sus labores por seguridad.
Labores de rescate y cooperación internacional
Las autoridades de China y Nepal ordenaron el repliegue temporal del personal de emergencia ante el inminente peligro de desborde. No obstante, las operaciones se reanudaron una vez que el riesgo disminuyó.
El Politburó de China, encabezado por el presidente Xi Jinping, exigió intensificar las acciones de búsqueda y rescate tanto en territorio nacional como extranjero, además de reforzar la vigilancia sobre los lagos glaciares.
Por su parte, el gobierno de Nepal rechazó por el momento la asistencia de equipos de rescate extranjeros. Aunque potencias como India, China, Estados Unidos y Corea del Sur ofrecieron su colaboración, el Ministerio de Asuntos Exteriores nepalí indicó que los organismos de seguridad locales controlan las labores de búsqueda.






