El jefe del Servicio de Espionaje Exterior (SVR) de Rusia, Serguei Narishkin, confirmó haber abordado asuntos «delicados» durante una reunión de trabajo con el director de la Agencia Central de Inteligencia de EE. UU. (CIA), John Ratcliffe, quien realizó una visita relámpago a suelo ruso. Este desplazamiento marca el primer viaje de un titular de la CIA al país euroasiático desde el inicio de la guerra en Ucrania.
«Durante la reunión tratamos una serie de cuestiones que son competencia de los servicios de inteligencia. Y, como ustedes saben bien, la competencia de los servicios secretos es un asunto bastante delicado y especial», declaró Narishkin ante la prensa local, restando dramatismo al encuentro al señalar que forma parte de la rutina operativa de ambas agencias.
Valoración del Kremlin y postura de Estados Unidos
Por su parte, el Kremlin calificó de positiva la visita, subrayando que el mantenimiento de canales de comunicación entre los servicios secretos resulta fundamental, especialmente en los momentos más complejos de la diplomacia internacional.
En contraste con las filtraciones de medios estadounidenses —como The Wall Street Journal y CBS News, que apuntaban a una misión para disuadir a Moscú de posibles acciones contra la OTAN—, el presidente de EE. UU., Donald Trump, negó que el viaje estuviera relacionado con amenazas a la Alianza Atlántica o con operaciones en Irán. El mandatario estadounidense insistió en que Washington mantiene el objetivo de lograr el cese del conflicto en Ucrania a la brevedad posible y catalogó la visita como un desplazamiento de «semi rutina».
Antecedentes clave
Este encuentro histórico revive los antecedentes de noviembre de 2021, cuando el entonces director de la CIA, William Burns, viajó a Moscú en un intento fallido de disuadir al presidente ruso, Vladimir Putin, de llevar a cabo la invasión a territorio ucraniano.






