Tomar suplementos de probióticos todos los días no ofrece grandes beneficios para la salud en la mayoría de los casos. La evidencia científica disponible sobre estos productos es mucho menos sólida de lo que su popularidad sugiere en el mercado actual.
El epidemiólogo Gideon Meyerowitz-Katz advierte que intentar mejorar el sistema digestivo humano —un ecosistema extremadamente complejo— añadiendo una sola cepa bacteriana constituye una simplificación excesiva. Los expertos comparan esta práctica con dejar caer unos pocos ejemplares de un árbol en medio del inmenso bosque amazónico esperando solucionar cualquier desequilibrio.
Una base científica cuestionada
Diversas investigaciones recientes ponen en entredicho la efectividad de estos suplementos:
- Un ensayo de 2021 enfocado en la prevención del resfriado común no halló diferencias significativas frente a un placebo.
- Una revisión sistemática de 2020, que abarcó 82 estudios y más de 12.000 participantes, descartó beneficios reales para prevenir la diarrea infecciosa.
- Un estudio con 618 bebés prematuros tampoco demostró utilidad práctica en su desarrollo clínico.
Alternativas naturales y precauciones médicas
Ante este panorama, los especialistas sostienen que los probióticos solo muestran utilidad en escenarios clínicos muy específicos, tales como la diarrea derivada del uso de antibióticos. Como alternativa saludable y económica, los expertos recomiendan mantener el consumo habitual de alimentos fermentados como el yogur o el kimchi.
Por su parte, la doctora Trisha Pasricha señala que la mayoría de los suplementos comerciales simplemente transitan por el tracto digestivo sin recolonizar el microbioma de forma permanente. Asimismo, investigadores de la India advierten que estos microorganismos requieren una evaluación rigurosa debido al riesgo potencial de provocar efectos adversos en personas inmunodeprimidas o con infecciones activas.






