A dos meses del doble terremoto que sacudió a Venezuela y golpeó con fuerza al estado La Guaira, la entidad transita un proceso lento pero constante hacia la recuperación. Más de 150 edificios sufrieron graves daños y estructuras completas quedaron destrozadas, dejando un saldo doloroso de pérdidas humanas.
Actualmente, las familias que perdieron sus hogares permanecen alojadas en refugios temporales habilitados en diferentes zonas de la región. En estos espacios, los organismos de atención proveen suministros esenciales como agua potable, alimentos, medicamentos y artículos de higiene personal. No obstante, los sobrevivientes que cargan con secuelas físicas y psicológicas continúan exigiendo ayudas socioeconómicas integrales que les permitan estabilizar su calidad de vida.
«El terremoto fue horrible, de las peor experiencias de mi vida. Volé la puerta de mi casa y salí para poder salvarme, necesitaba rescatar a mi mamá», relató Pablo Herrera, habitante de la parroquia Macuto.
Desafíos económicos y remoción de escombros
El tejido comercial del litoral central también sufrió estragos severos durante el desastre natural. Propietarios de negocios y emprendedores hacen un llamado urgente a la banca pública y privada para obtener créditos accesibles que faciliten el reinicio de sus operaciones económicas.
«Tengo fe que voy a volver a abrir mis locales, tenía una cafetería y una venta de agua potable. Yo seguiré en La Guaira, saldremos adelante», afirmó con optimismo el comerciante Jesús Medina.
Labores de limpieza y saneamiento
Por su parte, las autoridades gubernamentales mantienen activas las cuadrillas de trabajo enfocadas en la recolección segura de escombros en sectores estratégicos como Tanaguarenas, Caribe y Playa Grande. Estos operativos se ejecutan bajo protocolos estrictos para salvaguardar las costas del litoral central. De acuerdo con las proyecciones oficiales, estas labores se extenderán durante los próximos meses hasta garantizar la limpieza total y el libre tránsito en las zonas afectadas.






