Francia sigue intratable en la Copa del Mundo. El conjunto galo aseguró su boleto a las semifinales tras superar con autoridad a la sorpresiva selección de Marruecos, consolidando una época dorada bajo la dirección técnica de Didier Deschamps.
Con este triunfo, «Les Bleus» alcanzan la ronda de los cuatro mejores por tercera vez consecutiva, una hazaña histórica que evoca las grandes dinastías del fútbol mundial. El combinado europeo, que mantiene un estilo de juego directo y vertical potenciado por la velocidad de Kylian Mbappé, emula lo hecho por potencias como Alemania y Brasil en décadas anteriores.
El camino de «Les Bleus» hacia la gloria eterna
El dominio francés comenzó a cimentarse en Rusia 2018, edición en la que rompieron una sequía de 12 años sin llegar a semifinales tras vencer a Bélgica por 1-0, antes de coronarse ante Croacia. Cuatro años más tarde, en Qatar 2022, repitieron la dosis en la misma instancia dejando en el camino a Marruecos, aunque terminaron cediendo el trono ante Argentina en una final de infarto.
En esta oportunidad, el destino vuelve a poner a los dirigidos por Deschamps en el umbral del partido definitivo. Francia espera en el horizonte por el ganador del cruce entre España y Bélgica, con la posibilidad latente de reeditar el icónico duelo ante los diablos rojos de 2018.
Las dinastías que precedieron el éxito francés
La marca que hoy ostenta Francia solo ha sido alcanzada por dos gigantes del fútbol:
- Alemania (1982-1990 y 2002-2014): Los germanos lograron la hazaña en dos épocas distintas. Destaca su racha de cuatro semifinales seguidas a inicios de siglo, coronada con el título en Brasil 2014.
- Brasil (1994-2002): La canarinha disputó tres finales consecutivas en ese lapso, consagrándose bicampeón del mundo en Estados Unidos 94 y Corea-Japón 2002.






