Bélgica suspende transporte público y cierra escuelas por ola de calor

Bélgica enfrenta este miércoles una severa ola de calor que obligó a las autoridades a suspender los servicios de trenes y autobuses antiguos, paralizar actividades escolares y cerrar monumentos icónicos como el Atomium. El Real Instituto Meteorológico belga activó la alerta naranja en todo el territorio, advirtiendo que este fenómeno meteorológico podría convertirse en el más cálido jamás registrado en la historia del país europeo, con temperaturas proyectadas de hasta 39 °C.

Las altas temperaturas provocaron que la empresa pública de ferrocarriles belga (SNCB) retirara de circulación un promedio de cien trenes diarios. La medida afectó exclusivamente a los modelos más antiguos por carecer de sistemas de aire acondicionado. Asimismo, las líneas de alta velocidad que conectan a Bruselas con la frontera francesa disminuyeron su velocidad de 300 km/h a 170 km/h para evitar accidentes derivados de la dilatación de las catenarias debido al calor extremo.

En este sentido, el transporte terrestre sufrió restricciones similares en las provincias de Henao y el Brabante Valón, donde menos del 40 % de la flota de autobuses cuenta con refrigeración. Esta deficiencia técnica forzó la cancelación total de las rutas vespertinas, una restricción que los operadores prevén extender durante el resto de la semana.

Escuelas y monumentos cierran sus puertas

El impacto de la alerta meteorológica transformó la rutina educativa y turística de la nación:

  • Flexibilización escolar: Cada plantel asumió la potestad de suspender actividades. Algunos colegios cerraron sus puertas, mientras que otros reprogramaron exámenes para las mañanas o redujeron la jornada escolar.
  • Cierre del Atomium: El emblemático monumento de Bruselas clausuró sus instalaciones durante las tardes para proteger a los visitantes del efecto invernadero en sus estructuras metálicas.
  • Noches tropicales: Los termómetros nocturnos no descienden de los 23 °C, impidiendo el enfriamiento natural de las viviendas urbanas.

Ante la emergencia, el ministro federal de Movilidad y Clima, Jean-Luc Crucke, anunció que el Gobierno evalúa la creación de una red pública de «refugios climáticos», alertas tecnológicas y la posible movilización del ejército para asistir a la población vulnerable.

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