El ingeniero meteorológico Valdemar Andrade aseguró que el impacto del fenómeno El Niño será «relativamente bajo» en Venezuela durante este ciclo. Aunque la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha catalogado el evento actual como un «Súper Niño» debido a su intensidad global, las condiciones de reserva hídrica en el país ayudarán a amortiguar sus efectos, los cuales se extenderán con mayor fuerza hasta enero de 2027.
El especialista detalló que, históricamente, este evento climático genera precipitaciones por debajo del promedio el 72% de las veces, lo que obliga a las autoridades y a la ciudadanía a tomar previsiones desde el inicio de su desarrollo.
Déficit de Humedad y el Comportamiento Hidrológico
El fenómeno, cuyo desarrollo formal iniciará en el mes de agosto, generará un marcado déficit de humedad que impactará de forma directa a los sectores agrícolas, los sistemas de acueductos y la generación hidroeléctrica. La falta de lluvias afectará la vegetación, especialmente en bosques y parques nacionales, lo que podría traducirse en un incremento progresivo de los incendios forestales a partir del mes de noviembre.
La situación del embalse de Guri como escudo energético
A pesar del pronóstico de sequía, Andrade destacó un factor determinante para el sistema eléctrico nacional: el embalse de Guri mantiene este año una cota de agua bastante alta. Esta condición de almacenamiento óptimo permitirá mitigar el impacto en el área hidroeléctrica, reduciendo la vulnerabilidad del país frente al desabastecimiento energético.
“El efecto del fenómeno en el país será relativamente bajo debido a las condiciones previas del Guri, pero la población debe hacer un uso racional, consciente y preventivo del agua almacenada”, exhortó el experto.






