El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, anunció este lunes su dimisión formal como líder del gobernante Partido Laborista y jefe del Ejecutivo británico. El anuncio, realizado en una comparecencia frente al número 10 de Downing Street, marca el fin de su mandato tras apenas dos años de gestión, abriendo un nuevo proceso de transición que dotará al país de su séptimo primer ministro desde el referéndum del Brexit.
Starmer comunicó su decisión al rey Carlos III y detalló que ha solicitado formalmente el diseño de un cronograma para la presentación de candidaturas internas, el cual iniciará de manera oficial el próximo 9 de julio. El gobernante interino permanecerá en sus funciones institucionales hasta que el partido elija a su sucesor antes del receso parlamentario de septiembre.
«He tomado cada decisión poniendo al país primero. Haré todo lo necesario para garantizar un traspaso de poder ordenado y mi sucesor contará con todo mi apoyo», declaró visiblemente conmovido.
El declive de un liderazgo debilitado
Pese a su histórica victoria electoral en julio de 2024, Starmer se enfrentó a un vertiginoso desplome de popularidad debido a la crisis del costo de la vida y el severo revés electoral en los comicios locales y regionales del pasado 7 de mayo, donde la organización perdió más de 1.400 concejalías.
La presión se volvió insostenible tras la victoria parcial del exalcalde de Mánchester, Andy Burnham, en la circunscripción de Markerfield frente a los populistas de Reform UK. Burnham ya ha confirmado su intención de postularse para la jefatura del Gobierno, contando con el respaldo estratégico del exministro de Salud, Wes Streeting.
Agencias/OZ






