El economista Asdrúbal Oliveros calificó como un “primer paso importante” la reciente emisión de licencias por parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), y es que esta medida otorga un respiro a la Banca Pública de Venezuela, permitiendo operaciones que anteriormente estaban restringidas y que ahora podrían dinamizar el flujo de divisas en el país.
Según Oliveros, el impacto de esta flexibilización no se limita exclusivamente al Banco Central de Venezuela (BCV). La medida tiene un alcance sistémico que incluye a las principales instituciones bancarias del Estado:
- Banco de Venezuela.
- Banco del Tesoro.
- Banco Digital de los Trabajadores.
Esta apertura permite vislumbrar una normalización progresiva en servicios que los usuarios consideran críticos, tales como el uso de tarjetas prepagadas, transferencias internacionales y, eventualmente, la gestión de transacciones en efectivo.
Impacto en el Mercado Cambiario y Estabilidad Económica
La flexibilización busca otorgar «profundidad» al mercado de divisas. Al permitir que la banca pública participe de forma más activa, se diversifican los mecanismos de asignación de moneda extranjera, lo que podría aliviar la presión sobre el tipo de cambio.
Desafíos Pendientes
A pesar del optimismo, Oliveros advierte que la licencia por sí sola no es una «varita mágica». Para lograr una estabilidad real, el economista sugiere:
- Ajustes en la política fiscal: Control del gasto y eficiencia recaudatoria.
- Rediseño de subastas: Optimizar los mecanismos de asignación de divisas para que sean más transparentes y fluidos.






