En una jornada marcada por la alta tensión jurídica, el juez Alvin Hellerstein descartó este jueves desestimar el caso contra el presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, y es que durante la segunda audiencia celebrada en una corte federal de Brooklyn, en Nueva York, el magistrado fue tajante al negar la solicitud de la defensa, que buscaba anular el proceso de juicio alegando obstáculos financieros para costear los abogados.
El conflicto por los fondos congelados de la OFAC
La defensa de la pareja presidencial había solicitado en febrero el sobreseimiento de la causa. El argumento principal reside en la negativa de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de otorgar una licencia que permita utilizar fondos del Estado venezolano para pagar los honorarios legales.
Según los abogados defensores, esta restricción vulnera el derecho constitucional a una defensa técnica adecuada; sin embargo, el juez Hellerstein mantuvo la vigencia de las acusaciones por presunto narcotráfico y corrupción.
En una declaración que generó sorpresa en la sala, el juez afirmó que ya no considera a Maduro como una «amenaza para la seguridad nacional» de los Estados Unidos, basándose en un hecho pragmático: el acusado ya se encuentra bajo custodia física en territorio estadounidense.
Esta apreciación del magistrado podría tener implicaciones futuras sobre la naturaleza de las sanciones de la OFAC, las cuales se fundamentan precisamente en la peligrosidad del mandatario para la estabilidad de EE. UU.






