La Guardia Revolucionaria iraní (IRGC) anunció este domingo 15 de marzo el uso por primera vez del misil balístico de combustible sólido «Sejjil» en una nueva oleada de ataques contra objetivos militares en Israel, según un comunicado difundido por la agencia Mehr.
El «Sejjil» es un proyectil calificado de «estratégico» por las autoridades iraníes: mide aproximadamente 20 metros de largo, pesa 23 toneladas, tiene un alcance de hasta 2.000 kilómetros y puede transportar ojivas de entre 500 y 1.000 kilogramos. Su principal ventaja operativa es la capacidad de ser lanzado rápidamente desde plataformas móviles, lo que dificulta su detección y neutralización previa. El misil fue probado con éxito por primera vez en 2009.
El proyectil fue empleado en la denominada oleada 54 junto a los misiles «Khorramshahr» —con ojivas de dos toneladas—, «Kheibar Shekan», «Qadr» y «Emad», dirigidos contra centros de gestión aérea, industrias militares y concentraciones de tropas israelíes, precisó el comunicado de la IRGC.
Una escalada sin tregua
Antes del lanzamiento del «Sejil», la IRGC había ejecutado otra oleada con diez misiles balísticos y drones contra centros de mando estadounidenses y objetivos israelíes en Oriente Medio, incluyendo blancos en Emiratos Árabes Unidos (EAU).
La IRGC también amenazó este domingo con atacar directamente al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Gideon Saar, afirmó durante una visita al pueblo árabe de Zarzir—donde un misil iraní causó 58 heridos leves el pasado viernes— que la ofensiva contra Irán continuará hasta eliminar las «amenazas existenciales» que presenta el régimen iraní.
Relevancia energética y regional
La escalada del domingo suma presión adicional sobre el estrecho de Ormuz y los mercados energéticos globales, con el precio del Brent ya por encima de los 110 dólares por barril. Para Venezuela, cuyas exportaciones de crudo dependen de un mercado internacional estable, la prolongación del conflicto representa tanto una oportunidad de ingresos por precios altos como un riesgo de desestabilización de las rutas comerciales.






