El gobierno de Panamá salió a defender la neutralidad del Canal de Panamá luego de que el país se sumara a una alianza de 17 naciones anunciada por el presidente estadounidense Donald Trump el pasado sábado para combatir los cárteles del narcotráfico con «fuerza militar letal».
La cancillería panameña aclaró que el acuerdo no contradice el Tratado de Neutralidad, ya que las acciones contempladas se dirigen exclusivamente contra organizaciones criminales internacionales y no implican ninguna cesión de soberanía sobre la vía interoceánica. «El canal es de Panamá y seguirá siendo de Panamá», enfatizó la cancillería, aunque advirtió que el país no puede permitir que el narcotráfico avance en su territorio.
El gobierno panameño precisó además que no se firmó ningún documento formal durante la cumbre, sino un acuerdo tácito de cooperación contra el crimen organizado transnacional.
Los límites del Tratado de Neutralidad
Los tratados Torrijos-Carter de 1977, que transfirieron el canal a soberanía panameña, prohíben el establecimiento de bases militares extranjeras en territorio panameño, aunque contemplan la posibilidad de intervención en caso de amenaza directa a la operación del canal. La cancillería sostuvo que el acuerdo con Washington se encuadra dentro de ese margen permitido.
Polémica política interna
El expresidente Martín Torrijos criticó con dureza la participación del presidente José Raúl Mulino en la cumbre. Torrijos afirmó que Trump «humilló» al mandatario y acusó al gobierno de exponer el canal a riesgos innecesarios al involucrarse en una alianza militar liderada por Washington.
Durante el encuentro, Trump dirigió un comentario directo a Mulino: «Me encanta ese canal, José. Hiciste el mejor negocio de la historia», en referencia a los tratados negociados por el expresidente Jimmy Carter.






