Bajo los arcos sagrados de la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, el presbítero José Miguel Hernández realizó la misa acompañado por los presbíteros Eleuterio Cuevas y Rafael Gómez. La homilía ofrecida por Hernández estuvo cargada de simbolismo y esperanza durante las exequias de Renato Aguirre, el «Poeta Diamantino», quien deja su legado en la entidad.
En un discurso que trascendió el duelo, el clérigo enfatizó que la partida física del maestro no representa un silencio, sino la transmutación de su obra en oración perpetua. «Renato nos enseñó que la cultura es un acto de amor y que la música puede ser plegaria; su gaita, es un puente directo para orar ante Nuestra Señora», afirmó conmovido, recordándonos que la identidad de Zulia se escribe con la pluma y se sostiene con el canto del legado que deja Renato Aguirre.

Un Llamado a la Reconstrucción del País desde la Belleza
La intervención del párroco Eleuterio Cuevas, no solo fue un tributo al hombre, sino una invitación estratégica a los sectores vivos de Venezuela para preservar la institucionalidad de nuestras tradiciones. Al definir la obra de Aguirre como un motor de orgullo nacional, el sacerdote instó a los presentes —incluyendo a la clase empresarial y pública— a seguir construyendo una Venezuela donde la fe y la belleza de la tierra sean los pilares del progreso. «Tu voz no se apaga, tu gaita permanece», sentenció, dejando claro que el legado del maestro es ahora un patrimonio activo que convoca a la unidad y al resurgimiento ético y cultural de nuestra región.

OZ






