En el marco del 56.º Foro Económico Mundial en Davos, el gobierno de Francia manifestó su firme rechazo a la creación de la denominada Junta de Paz, iniciativa impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. París calificó el establecimiento de este organismo como una estrategia errada que busca instaurar una estructura paralela a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), fracturando el multilateralismo global.
El ministro de Finanzas francés, Roland Lescure, reafirmó el respaldo de la nación gala a la institucionalidad de la máxima instancia internacional. Durante una entrevista, el funcionario sentenció que las Naciones Unidas son, de facto, la junta de paz legítima y que la creación de alternativas no es el camino correcto para solventar crisis como la de la Franja de Gaza.
Un desafío a la soberanía y al derecho internacional
La propuesta de Trump, suscrita este jueves por representantes de 20 gobiernos, encendió las alarmas diplomáticas debido a su naturaleza de extraterritorialidad. Según sus estatutos, la Junta pretende gestionar conflictos mundiales con una visión de globalización de la justicia que trasciende las instancias ya reconocidas. El aspecto más polémico radica en la intención de otorgar una presidencia vitalicia a Donald Trump, incluso tras culminar su mandato constitucional.
Aunque la Junta se presenta inicialmente para supervisar el plan de paz en Gaza, las declaraciones del secretario de Estado, Marco Rubio, y del propio Trump, sugieren una expansión hacia otras áreas geográficas. Esta ambición de control, respaldada por una alianza de países con poder financiero y militar, es vista por analistas como un intento de reemplazar las funciones diplomáticas y de resolución de conflictos que históricamente corresponden a la ONU.
Alianzas cuestionadas y vacío de potencias occidentales
A pesar del despliegue en Davos, la Junta de Paz carece del apoyo de la mayoría de las democracias occidentales y de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. Países como Noruega, Dinamarca y el Reino Unido se sumaron a la postura francesa, negándose a participar en una estructura que desafíe el derecho internacional.
La composición del organismo también genera suspicacia. Entre los firmantes se encuentran líderes con afinidades ideológicas marcadas hacia el líder republicano, como Javier Milei de Argentina y Viktor Orbán de Hungría. Asimismo, la invitación extendida a Vladímir Putin —quien aún mantiene la invasión en Ucrania— y el rol activo de Israel en medio de las tensiones en el enclave palestino, ponen en duda la imparcialidad y el propósito humanitario de este nuevo eje de poder.






