El Gobierno venezolano anunció la ruptura de acuerdos de gas con Trinidad y Tobago, argumentando que ese país participó en acciones vinculadas al presunto robo de petróleo venezolano recientemente denunciado.
La vicepresidenta Delcy Rodríguez afirmó que el ejecutivo posee pruebas sobre la implicación trinitense en operaciones consideradas ilícitas, relacionadas con la incautación de un buque cargado con crudo venezolano.
El Ejecutivo calificó el hecho como un acto de piratería que vulnera normas internacionales, señalando que la primera ministra trinitense mantiene una postura hostil que afecta la estabilidad regional.
Decisión inmediata y consecuencias energéticas
Caracas reiteró que la ruptura de acuerdos de gas responde a una escalada de agresiones, acusando a Trinidad y Tobago de facilitar infraestructura militar estadounidense para vigilar embarcaciones venezolanas.
El Gobierno recordó que ya había denunciado el acuerdo energético bilateral, asegurando que la cancelación definitiva de convenios gasíferos busca proteger la soberanía y el desarrollo nacional.
Finalmente, Venezuela advirtió que no permitirá acciones que considere coloniales, insistiendo en que defenderá sus recursos naturales ante cualquier intento de vulnerar su integridad territorial.
Agencias






